jueves 17 de diciembre de 2009

El evangelio de la década... según metacritic.com/IX


Inevitable punto de referencia de la cinecrítica en Estados Unidos -por lo menos de la que realmente importa: la de los diarios y revistas más importantes e influyentes en el país del norte-, metacritic.com ha liberado su top-100 de las películas de la década.

Una auténtica sorpresa: la cinta mejor reseñada en la historia de la década fue la coproducción hispano-mexicana-hollywoodense El Laberinto del Fauno (2006), de Guillermo del Toro, con 98 de 100 puntos posibles. Y para aquellos lectores, como William Santis, que estaban preocupados porque no aparecía por ningún lado la trilogía de El Señor de los Anillos, metacritic la ha colocado en el sexto sitio, con 94 puntos. La lista completa, por aquí, en donde pueden verse, además, los 50 peores filmes de la década, siempre con los criterios de metacritic.

Parque Vía


Hace un par de semanas, cuando por fin se estrenó comercialmente en la ciudad de México la premiadísima opera prima de Enrique Rivero Parque Vía (México, 2008), la estimada colega Fernanda Solórzano calificó en el programa de radio y tevé de Denise Maerker al debutante Rivero como uno de los varios "Reygaditas" del cine nacional, en alusión a la influencia que está teniendo el director Luz Silenciosa (2007) en el cine mexicano del nuevo siglo.

La mención, por cierto, no fue peyorativa por parte de Solórzano sino apenas descriptiva: de hecho, en los créditos finales de Parque Vía no falta el agradecimiento a Reygadas y uno puede notar algo de su influencia, especialmente en el planteamiento dramático/visual de la primera parte de la película.

Estamos en una afluente colonia de la ciudad de México, en un caserón semi-abandonado, donde vive y labora Beto (el actor no profesional Nolberto Coria), el solitario velador que ha trabajado para la familia dueña de la casa por más de 30 años. Beto es una especie de Robinson Crusoe urbano: vive en esa enorme mansión, cual si fuera una lejana isla desierta. De vez en vez recibe la visita de la anciana dueña de la casa (Tesalia Huerta), de la guapa vendedora de bienes raíces que no pierde la esperanza de vender la propiedad y hasta de una puta, Lupe (Nancy Orozco), con la que hace el amor cuando puede (y cuando no puede, pus no...).

Beto tiene una rutina que, se entiende, ha perfeccionado en esos años (quién sabe cuántos) de soledad: se levanta muy temprano, limpia el jardín, lava los grandes ventanales, se hace la comida, barre los pisos, lava su ropa, plancha su blanquísima camisa y en la noche descansa, leyendo el Alarma! o viendo un noticiero televisivo de nota roja, a través del cual se entera, sin parpadear, de a quién decapitaron, cuántos ejecutados hubo, qué terrible tragedia sucedió allá, que avionazo sucedió acullá... Este mundo cerrado y perfecto de Beto se tambaleará cuando suceda lo que parecía imposible que sucediera.

Rivero se muestra como un cineasta más que capaz para sostener su minimalista premisa. Estilísticamente, la cinta inicia con una gramática funcional de planos fijos en los que se subraya la rutinaria vida de Beto, encerrado en esa casa, encerrado en esos encuadres. El tracking shot inicial, en el que seguimos a Beto a través de un extenso plano secuencia, está plenamente justificado: gracias a él vemos los afanes de nuestro silencioso protagonista y alcanzamos a vislumbrar las dimensiones del caserón en el que él vive. Después de esos momentos iniciales -cuando hemos ententido el trabajo de Beto, lo que hace, en dónde vive-, Rivero deja respirar la película y abre el encuadre: la cámara sale a la calle, se empieza a mover y hasta elabora un segundo plano secuencia habilidosamente ejecutado, aunque no tenga mucho sentido dramático.

Vuelvo a la comparación inicial de Rivero con Reygadas. Aunque entre los dos hay algunas líneas más que obvias -el estilo visual o el uso de actores no profesionales, por ejemplo-, la realidad es que esta primera película de Rivero tiene algo de lo que Reygadas carece: humor. Aunque el desenlace es más o menos previsible -yo lo vi venir desde la mitad de la película, aunque no exactamente como pensaba-, las ironías sucesivas de los dos finales, más el epílogo, sorprenden de manera genuina. Esperemos que el talento demostrado aquí por Rivero no sea flor de un día.

miércoles 16 de diciembre de 2009

El evangelio del 2009... según Glenn Kenny/IX


El lancero libre Glenn Kenny ha liberado no su top-ten ni su top-twenty sino su top-seventeen del 2009, con L'Heure d'Êté (Francia, 2008), de Olivier Assayas -inédita comercialmente en México, para variar- en primerísimo lugar. Las 16 cintas restantes, con todo y los comentarios de Kenny, aquí mero.

El evangelio del 2009... según Cahiers du Cinèma/VIII


La influyente Cahiers du Cinèma acaba de publicar su top-ten del año que termina, con un viejo amigo y camarada en primer lugar y cinco filmes galos en la lista. Como sigue:

1. Les Herbes Folles (Francia-Italia, 2009), de Alain Resnais.
2. Vincere (Francia-Italia, 2009), de Marco Bellochio.
3. Bastardos sin Gloria (Inglourious Basterds, Alemania-EU, 2009), de Quentin Tarantino.
4. Gran Torino (Ídem, EU-Alemania-Australia, 2008), de Clint Eastwood.
5. Singularidades de uma Rapariga Loura (Portugal-España-Francia, 2009), de Manoel de Oliveira.
6. Tetro (EU-Italia-España-Argentina, 2009), de Francis Ford Coppola.
7. The Hurt Locker (EU, 2009), de Kathryn Bigelow.
8. Le Roi de l’Évasion (Francia, 2009), de Alain Guiraudie
9. Tokyo Sonata (Japón-Holanda-Hong Kong, 2008), de Kiyoshi Kurosawa.
10. Hadewijch (Ídem, Francia, 2009), de Bruno Dumont.

martes 15 de diciembre de 2009

El cine que no vimos/XVIII


En sentido estricto, en este caso sería el cine que (prácticamente) no vimos. Exhibida en el FICCO 2005, 10 (Ídem, Irán-Francia, 2002), de Abbas Kiarostami, no tuvo corrida comercial en México y aunque sé que está disponible en un DVD de Región 4, yo tengo la cinta en un disco de importación de Región 1 que va acompañado, además de la película ya señalada, por otro filme más, 10 on Ten (Francia-Irán, 2004), una fascinante master-class fílmica dictada por el propio cineasta iraní en diez lecciones, mientras maneja un automóvil por las afueras de Teherán.

Kiarostami es un cineasta engañoso. 10 parece, en primera instancia, poco más que un mero capricho formal, sencillo en el planteamiento, facílisimo en la ejecución. Una revisión cuidadosa de la película contradice este juicio. La cinta es un fascinante tour de force en más de un sentido.

Estamos en Teherán, en tiempo, presente. Durante las diez secuencias del título, una joven mujer que maneja un taxi (guapota Mania Akbari), tendrá diez conversaciones de distinta duración -la más larga de casi 19 minutos, la más corta de poco más de un minuto- y con distintas puestas en imágenes -en algunas ocasiones la cámara se queda fija en la chofer, en otras en el acompañante, en otras más cambia de posición de acuerdo con la plática que se desarrolla- a través de las cuales Kiarostami nos entrega un fresco social/psicológico/existencial sobre la condición de la mujer moderna en Irán y, por extensión, en muchas otras latitudes.

La primera secuencia, que dura 18:48, está realizada a partir de un solo encuadre con apenas 12 cortes: un niño de unos diez años de edad, Amin (notable Amin Maher), sube a un auto y de inmediato inicia la discusión con la que, iremos descubriendo, es su propia madre. La cámara, en esta primera secuencia, no cambia nunca de posición: escuchamos la voz de la mujer, pero no la vemos en el cuadro. Todo lo que presenciamos es la creciente desesperación del niño, que no traga a su padrastro, que no le perdona a su mamá haberse divorciado de su padre y que no entiende ni quiere entender de razones. Para el escuincle, la culpa de todo la tiene la mamá y san-se-acabó.

Lo interesante de esta primera secuencia es que la imagen que tenemos del niño, de su invisible madre y los argumentos que se cruzan a gritos van cambiando a lo largo de los 19 minutos de duración. De manera instintiva, al inicio, uno está del lado de la sufrida madre que tiene que soportar a ese enano grosero y contestón: sin embargo, en la medida que continúa la discusión, los argumentos del niño empiezan a calar. Acaso no tiene la razón, pero sí razones. Y las suelta con tal fuerza y convicción que es imposible desdeñarlas.

Esta primera secuencia -creo que la más importante de todas, la que plantea el conflicto irresoluble de todo el filme- es aparentemente muy sencilla: un solo encuadre, con la pequeña vídeo-cámara digital fija en algún lado del cofre, viendo siempre hacia el niño. Además de que la actuación del infante es impecablemente naturalista y convincente, el borbotón de palabras, exclamaciones, gritos y reclamos que viene de su boca está tomado en apenas 12 cortes, el más largo ¡de casi 6 minutos! Aunque Kiarostami dice que realizó 10 para borrarse a sí mismo como director -él no está en el auto mientras la mujer y sus diversos acompañantes platican con ella-, la realidad es que sólo un exhaustivo trabajo previo -con los actores no profesionales- y posterior -en la edición de más de 20 horas de grabación que terminaron en 88 minutos de la película- puede explicar la fluidez narrativa/visual/dramática/dialógica de todo el filme. ¿Todo esto es muy sencillo?: ¡a otro perro con ese hueso!

La segunda secuencia, de 12 minutos de duración y más de 30 cortes, está planteada de forma mucho más convencional: la chofer está con su hermana, con la que conversa acerca de sus dificultades con el hijo, su nuevo matrimonio, las relaciones familiares. Esta vez la cámara cambia de encuadre, tomando el rostro de las dos mujeres platicando.

En las secuencias posteriores -la tercera, de 5 minutos, con una anciana religiosa; la cuarta, de 13 minutos, con una prostituta- no vemos más que el rostro de la chofer. La anciana devota y la cínica puta son solamente una voz en off, invisibles para nosotros como, acaso, para la propia sociedad iraní: la primera, solitaria, ha renunciado a todo lo que tenía para seguir su fe; la segunda ha decidido dedicarse al oficio más antiguo del mundo como una suerte de pramático manifiesto de supervivencia.

En la siguiente secuencia, la chofer recoge a una atractiva mujer de su edad. En ocho minutos (y poco más de 20 cortes, con el rostro de ellas alternándose en la pantalla) las dos mujeres hablan de sus respectivas formas de ver la vida. La cliente, recogida en el mismo santuario religioso al que iba la anciana, ha ido ahí a rezar: su pretendiente no decide aún pedirle matrimonio y acaso nunca lo haga.

En la siguiente secuencia volvemos a ver al escuincle del inicio. La discusión sigue, ahora contrapunteada por cortes incesantes entre el rostro del niño y de su madre: 36 en siete minutos. En esta sección, además, hay un par de encuadres notables en que se nos deja ver no sólo el rostro de la protagonista, sino al niño platicando con su padre en la acera de enfrente. De nuevo la aparente simpleza visual del cine de Kiarostami se viene abajo cuando uno ve, en pantalla, el cuidado con el que son montados cada segundo, cada mirada, cada conversación.

En la séptima secuencia (6 minutos, 24 cortes), la taxista lleva a otra mujer, acaso una amiga, a un restaurante. La mujer ha sido abandonada por su marido y la taxista trata de reconfortarla con argumentos que suenan muy similares a los de la prostituta. Los hombres no valen nada, no hay que preocuparse por ellos, hay que vivir la vida.

El único hombre reconocible en pantalla -el niño Amin- vuelve a aparecer en la octava secuencia, de diez minutos de duración y 38 cortes, con la cámara alternando entre ella y el infante. En esta ocasión, el niño -que se ha ido a vivir con su papá desde hace tiempo para no convivir con su madre rebelde y su odiado padrastro nunca visto- parece de mejor humor. Entre bromas y veras, sin embargo, hay cosas que se dicen: ella fuera mejor madre si supiera cocinar, la nueva esposa de su papá a lo mejor resulta una mejor mamá, el niño cree que una mujer sólo debería estar en casa...

En la penúltima secuencia (7 minutos, 14 cortes) vemos nuevamente a la mujer del quinto segmento. Lo que temía ha sucedido: el indeciso pretendiente que tenía finalmente ha decidido no casarse con ella. Aunque la cámara cambia de posición de manera sucesiva en la medida que las dos mujeres hablan, hay un momento en el que el encuadre de la mujer abandonada es invadido por la mano de la taxista, que limpia las lágrimas del rostro de la otra mujer. El único signo de contacto físico en todo el filme.

En la secuencia final, la más breve, de un minuto de duración y con apenas un par de cortes, la taxista de nuevo recoge a su hijo para llevarlo a la casa de la abuela. Se saludan los dos, el escuincle entra al auto, arranca el automóvil...

No hay soluciones visibles en este abrupto desenlace que no des-enlaza nada: dificilmente el niño ha cambiado de opinión sobre su mamá -aunque uno desea que eso suceda en algún momento futuro- y es aún más dificil que la posición de las mujeres tenga cambios significativos en una sociedad tan profundamente conservadora como la iraní. No hay didactismo facilón por parte de Kiarostami sino la dura constatación de una realidad social y cultural imposible de hacer a un lado. La acumulación de detalles que conocemos a través de las diferentes mujeres que suben al taxi -la hermana, la anciana, la prostituta, la esposa abandonada, la novia sufrida- termina construyendo un vívido mosaico existencial de lo que es ser mujer en Irán e, insisto, de lo que es ser mujer en cualquier sociedad que no se resigna a ver cómo sus madres, hermanas, hijas, dejan de seguir alguna pedorra tradición dictada desde hace siglos.

lunes 14 de diciembre de 2009

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../CXV


La Princesa y el Sapo (The Princess and the Frog, EU, 2009), de Ron Clements y John Musker. Este insólito regreso al pasado -en más de un sentido- por parte de la casa Disney es una suerte de cinta-summa de estilos y temas de la poderosa productora que, para esta película, contó con la producción ejecutiva de John Lasseter. Una buena cinta animada que no desmerece mucho si se le compara con las obras recientes de Pixar y, mucho menos, con las de otras compañías. Volveré a ella en esta semana.

La Caja (The Box, EU, 2009), de Richard Kelly. Sobre un cortísimo cuento de Richard Matheson ("Botón, Botón") que daba para un episodio de "La Dimensión Desconocida" -de hecho, hay una adaptación televisiva de los 80-, pero no para un largometraje, el nuevo filme de Richard Kelly es una mezcla de aciertos y fallas que, en el balance final, termina inclinándose hacia las segundas. Mi reseña en REFORMA.

París (Paris, Francia, 2008), de Cédric Klapisch. El más reciente largometraje de Klapisch es el clásico melodrama citadino de vidas cruzadas en el París multi-racial del nuevo siglo. Hay mucho que nos recuerda al célebre tríptico de Kieslowsky (Tres Colores: Azul, Blanco y Rojo/1993-1993-1994) pero en raciones light. Mi reseña en REFORMA.

Los Límites del Control (The Limits of Control, EU-España-Japón, 2009), de Jim Jarmusch. ¿Fue 2009 el año en que varios autores no encontraron algo mejor que hacer que verse el ombligo? Pasó con Tarantino, con Almodóvar y, en Los Límites del Control, con Jarmusch. La pregunta es: ¿cuál fue el periplo ombliguero más interesante de los tres? Volveré in extenso a este filme de Jarmusch esta semana... o la próxima.

domingo 13 de diciembre de 2009

Your Movie Sucks!/XV (con perdón de Roger Ebert)

--"¡Estoy hasta la madre de churros como este!"
--"¡Yo nomás soy el actor!"


Estoy trabajando tiempo extra, revisando mis listas personales de lo mejor del año y de la década. Pero, mientras tanto, el top-five de las cinco películas más detestables que vi en el año. Repito: que vi en el año. Es decir, no dudo que haya otras más detestables. Pero de esas otras me salvé. En estricto orden de aborrecimiento:


1. El Espíritu, de Frank Miller.

2. Cementerio de Papel, de Mario Hernández.

3. Cómo No Te Voy a Querer, de Víctor Avelar.

4. Euforia, de Alfonso Corona.

5. Naco es Chido, de Sergio Arau.

El evangelio de la década... según David Ansen/VIII


David Ansen, de Newsweek, ha dado a conocer su top-ten de la década, como sigue. Sus comentarios a las películas, acá:


1. El Viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi, Japón, 2001), de Hayao Miyazaki.

2. Y Tu Mamá También (México, 2001), de Alfonso Cuarón.

3. Yi Yi (Ídem, Taiwán-Japón, 2000), de Edward Yang.

4. Contra la Pared (Gegen Die Wand, Alemania-Turquía, 2004), de Fatih Akin.

5. La Meglio Giuventù (Italia, 2005), de Marco Tullio Giordana.

6. Tillsammans (Suecia-Dinamarca-Italia, 2000), de Lukas Moodysson.

7. Golpes del Destino (Million Dollar Baby, EU, 2004) y Cartas desde Iwo Jima (Letter from Iwo Jima,EU, 2006), de Clint Eastwood.

8. Darwin's Nightmare (Australia-Bélgica-Francia-Canadá-Finlandia-Suecia, 2004), de Hubert Sauper.

9. The Hurt Locker (EU, 2009), de Kathryn Bigelow.

10. Borat (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan EU, 2006), de Larry Charles.

sábado 12 de diciembre de 2009

El evangelio del 2009... según Nick Schager/VII


Hace varios días publicamos aquí la elección del cinecrítico Nick Schager sobre lo mejor de la década. Ahora, el top-ten del año, como sigue:


1) 35 Tragos de Ron (35 rhums, Francia-Alemania, 2008), de Claire Denis.
2) Amantes (Two Lovers, EU, 2008), de James Gray.
3) Du Levande (Suecia-Alemania-Francia-Dinamarca-Noruega-Japón, 2007), de Roy Andersson.
4) Julia (Francia-EU-Bélgica-México), de Erick Zonca.
5) Bastardos sin Gloria (Inglourious Basterds, EU-Alemania, 2009), de Quentin Tarantino.
6) Revanche (Alemania-Rusia, 2008), de Götz Spielmann.
7) Up, una Aventura de Altura (Up, EU, 2009), de Pete Docter y Bob Petersen.
8) Tony Manero (Chile-Brasil, 2008), de Pablo Larrain.
9) Treeless Mountain (EU-Corea del Sur, 2009), de So Yong Kim.
10) The House of the Devil (EU, 2009), de Ti West.

El evangelio del 2009... según Michael Atkinson/VI



El cinecrítico free-lance Michael Atkinson liberó hace rato su top-ten de la década y, ahora, el del año que ya mero termina, como sigue:

1) Made in U.S.A. (Francia, 1966), de Jean-Luc Godard.

2) La Mujer sin Cabeza (Argentina-Francia-Italia-España, 2008), de Lucrecia Martel.

3) Bastardos sin Gloria (Inglourious Basterds, EU-Alemania, 2009), de Quentin Tarantino.

4) Voy a Explotar (México, 2008), de Gerardo Naranjo.

5) Hunger (GB-Irlanda, 2008), de Steve McQueen.

6) Brigadas Rojas/La Banda Baader Meinhof (Der Baader Meinhof Komplex, Alemania-Francia-República Checa, 2008), de Uli Edel.

7) Up, una Aventura de Altura (Up, EU, 2009), de Bob Petersen y Peter Docter.

8) Bam gua nat (Corea del Sur, 2008), de Sang-soo Hong.

9) Du Levande (Suecia-Alemania-Francia-Dinamarca-Noruega-Japón, 2007), de Roy Andersson.

10) Tres Monos (Uç maymun, Turquía-Francia-Italia, 2008), de Nuri Bilge Ceylan.

Aquí otras elecciones de Atkinson. Por ejemplo, Kate del Castillo: una de las mejores actrices del año por la todavía inédita en México Julia (2008), de Erick Zonca. Habrá que ver para creer.

jueves 10 de diciembre de 2009

El evangelio del 2009... según Jonathan Rosenbaum/V


El veterano cinecrítico Jonathan Rosenbaum no se hace pelotas: la mejor película de la década es, así nada más, Inteligencia Artificial, de Spielberg. En cuanto a lo mejor del año que termina, sí acertó listar diez en este orden preciso:

1) Er shi si cheng ji (China-Hong Kong-Japón, 2008), de Zhang-ke Jia.
2) Les Plages d'Agnès (Francia, 2008), de Agnès Varda.
3) Solntse (Rusia-Italia-Suiza-Francia, 2005), de Alexandr Sokurov.
4) Of Time and the City (GB, 2009), de Terence Davies.
5) Me and Orson Welles (GB-EU, 2009), de Richard Linklater.
6) The Imaginarium of Dr. Parnassus (GB-Canadá-Francia, 2009), de Terry Gilliam.
7) Tokyo! (Francia-Japón-Alemania-Corea del Sur, 2008)/episodio dirigido por Leo Carax.
8) Los Límites del Control (The Limits of Control, EU-España-Japón, 2009), de Jim Jarmusch.
9) The Last Station (Alemania-Rusia-GB, 2009), de Michael Hoffman.
10) Bright Star (GB-Australia-Francia, 2009), de Jane Campion.